EDUCACIÓN SUPERIOR E INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA

Creemos importante poder debatir las políticas públicas en educación superior y el posicionamiento que debe asumir la universidad en los procesos de integración regional. En América latina predomina una tensión entre dos modelos de educación superior, un modelo basado en la función social de la educación entendida como un derecho, desde una perspectiva inclusiva e igualitaria, contra otro modelo con rasgos elitistas y privatizadores.

Durante la última década se ha avanzado en procesos de integración regional que han permitido fortalecer los lazos de interacción entre los países del Mercosur y de la UNASUR, estos procesos económicos y políticos, han dado paso a una integración cultural y social, teniendo como  resultado en la educación superior un incremento de los estudiantes latinoamericanos en nuestras universidades públicas. Los motivos por los cuales estos estudiantes eligen nuestras universidades son diversos, por ejemplo, la valoración de la calidad educativa de nuestras instituciones, la gratuidad de la educación y el atractivo cultural que ofrece nuestro país.

Recientemente en los medios de comunicación nacionales se ha cuestionado el sistema de educación superior basando su crítica en dos aspectos que distorsionan la función social de la educación y de las políticas públicas; desde un enfoque mercantilista y privatizador se ha planteado que debe ser arancelada para los estudiantes latinoamericanos, esta discriminación se produce en un contexto en donde se avanza con un política migratoria represiva, con rasgos claramente xenófobos y discriminatorios.

Otros de los aspectos que se cuestionan de la educación superior pública es la masividad del sistema, proponiendo la incorporación de exámenes de ingreso a la universidad para reducir la matricula pública y la inversión en educación. En este sentido vemos que se presenta como referencia de sistema educativo el modelo de Chile y de Colombia, los cuales son sistemas elitistas y privatizados.

Si observamos los datos de la UNESCO[1] del año 2003 en América Latina el promedio de matriculación en la Educación Superior en instituciones privadas fue del 50%, en Chile y Colombia ese dato asciende al 70% y 60% respectivamente, mientras que en Argentina se mantenía en el 20%. Estos datos dan cuenta del alto grado de privatización que se desarrolla en estos países que se presentan como modelo y del avance de dichos procesos privatizadores en toda la región.

Si comparamos el sistema de educación superior argentino con el colombiano, teniendo en cuenta que ambos países tienen una población similar, observamos que Argentina para el año 2008 tenía una matrícula en  educación superior de 2.208.000, mientras Colombia para el mismo año registraba una matrícula de 1.487.000[2]. Estos datos dan cuenta del grado de elitización del sistema educativo colombiano comparado con el argentino. Lo cual atenta contra la función social que debe tener la universidad, vulnerando el derecho a la educación de los ciudadanos colombianos y profundizando las desigualdades sociales.

Si observamos las características socio-laborales de los estudiantes  de la UBA, según el Censo del año 2011[3], el 62,7% estudian y trabajan. En Bogotá[4] el porcentaje de jóvenes que estudian y trabajan es del 14%. Estos datos dan cuenta que en Buenos Aires estudiar y trabajar no son actividades incompatibles, dada la flexibilidad de cursada de las carreras universitarias, la amplia oferta horaria y  la posibilidad de estudiar en turno de tarde/noche. Por el contrario, en Bogotá ambas actividades se vivencian como contradictorias, ya que un estudiante necesita dedicarse a tiempo completo a la vida académica, imposibilitando su inserción laboral. Es así que los pocos jóvenes que estudian y tienen la posibilidad de trabajar, lo hacen en institutos de dudosa calidad académica.

En este contexto, necesitamos de una universidad inclusiva, masiva y de calidad inserta en los procesos de integración regional. La mejora de la calidad educativa no se va a producir con un arancelamiento de la universidad hacia los estudiantes latinoamericanos, lo cual sería el puntapié inicial para avanzar en la privatización generalizada de la educación superior. La mejora de la calidad educativa se logra ampliando las posibilidades de acceso y permanencia tanto de los estudiantes nativos como de los estudiantes latinoamericanos, favoreciendo el intercambio cultural que enriquece los procesos de enseñanza-aprendizaje. En vez de pensar la migración como un problema o un gasto, necesitamos invertir la ecuación para entenderlo como una potencialidad de nuestro sistema educativo.

[1] IESALC/UNESCO. (2006) “Informe sobre la educación superior en América Latina y el Caribe 2000-2005.La metamorfosis de la educación superior”, Editorial Metrópolis, C.A., Caracas.  [Link]

[2] Instituto de Estadística de la UNESCO. (2011) “Compendio mundial de la educación 2010. Comparación de las estadísticas de educación en el mundo”, Transcontinental Métrolitho, Montreal, Canadá. Pág. 165. [Link]

[3] http://www.uba.ar/institucional/censos/Estudiantes2011/estudiantes2011.pdf

[4] Estudio realizado por la Secretaría Distrital de Integración Social, el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud y el Observatorio de Culturas de Bogotá. . http://www.eltiempo.com/bogota/cifras-de-ingreso-de-a-educacion-superior-en-bogota/14981018

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